En vísperas de la marcha anual en la capital estadounidense, el Pontífice anima a los participantes, especialmente a los jóvenes, a promover con diálogo y valentía el respeto a la vida en todas sus etapas.
El Papa León XIV ha dirigido un cálido mensaje de apoyo y cercanía espiritual a los miles de personas que participarán mañana, 23 de enero de 2026, en la Marcha por la Vida en Washington D.C., Estados Unidos. En esta 53.ª edición del evento, que lleva como lema «La vida es un don», el Santo Padre reafirma que la defensa de la vida humana desde su concepción hasta su fin natural no es solo una cuestión moral, sino el fundamento esencial de todos los demás derechos humanos y de una sociedad verdaderamente sana y progresista.
En su mensaje, publicado por Vatican News, el Papa expresa su aprecio por esta «elocuente testimonio público» que reúne a personas de diversas edades y procedencias para proclamar el valor inviolable de cada existencia humana. Recordando su reciente discurso ante el Cuerpo Diplomático acreditado ante la Santa Sede (el pasado 9 de enero), León XIV subraya que una sociedad progresa de verdad solo cuando tutela la sacralidad de la vida humana y se esfuerza activamente por promoverla.
Dirigiéndose de manera especial a los jóvenes, el Pontífice los exhorta a perseverar en este compromiso: «Continúen esforzándose para que la vida sea respetada en todas sus etapas, mediante esfuerzos adecuados en todos los niveles de la sociedad, incluido el diálogo con los responsables civiles y políticos». Insiste en que este trabajo debe realizarse con firmeza, pero siempre de forma pacífica, construyendo puentes en lugar de muros.
El mensaje concluye con una nota de esperanza y oración: el Papa confía a los participantes al acompañamiento de Jesús, quien prometió estar siempre con nosotros, y los invita a marchar con valentía y serenidad en favor de los niños no nacidos. «Al defenderlos —les dice—, sepan que están cumpliendo el mandato del Señor de servirle en los más pequeños de nuestros hermanos y hermanas». Finalmente, encomienda a todos los presentes, así como a quienes los apoyan con oración y sacrificio, a la protección de María Inmaculada, patrona de Estados Unidos.
León XIV —quien, como se ha recordado en varios medios, participó en ediciones pasadas de la marcha cuando era joven— refuerza el mensaje central de la Iglesia: la vida es un regalo precioso que merece ser protegido y celebrado en todas sus fases, y solo desde esa convicción se puede construir un futuro de auténtica justicia y paz.
